¿Qué hacer en Zermatt, Suiza?

Fechas del viaje: viernes 16 noviembre al domingo 18 noviembre 2018.

Personas en el viaje: Dos (pareja)

 Si quieres ir a conocer un lugar con casas antiguas típicas de Suiza, nieve, sin autos, esquí y chocolate caliente, Zermatt es tu opción. Es la ciudad más alta en la que llega un tren de Suiza, y se encuentra en el pleno cordón de los Alpes suizos. También no tiene autos, por lo que es una ciudad fácilmente caminable de un lado a otro en menos de un día.

Para llegar, hay varias opciones, y en su mayoría, tienen un cambio de tren. Esto ya que debido a la altura del lugar, se ocupan unos trenes distintos. Estos son hermosos, ya que poseen ventanas más amplias y altas, lo que permite apreciar muchísimo más la vista y el camino a Zermatt. Para comprar tickets de tren solo debes buscar a Zermatt. Pero como veras, varios paran en “Visp”, en donde deben cambiar a este segundo tren.

En nuestro caso, tomamos un tren desde Zúrich el viernes 16 de noviembre a las 8:00 am, llegamos a Visp a eso de las 10:00 y luego a Zermatt a las 11:00 aproximadamente. El cambio de tren fue de 6 minutos, por lo que hay que estar atentos para no perder el segundo tren que teníamos que tomar. Ojo que aquí, los trenes son extremadamente puntuales. Otro consejo es que a la ida a Zermatt siéntate a mano izquierda cerca de la ventana (si no tienes vértigo) y disfrutaras de unas hermosas vistas.

Llegar a esa hora, nos permitió tener tiempo suficiente para conocer la ciudad con luz. En recorrerla no te demoras mucho, y en cuanto llegas a la estación de trenes, uno ve un letrero azul con una “I” grande, en donde puedes comprar tickets para esquiar, para usar teleféricos, para distintos tours y lo más importante: un mapa de la ciudad. Al entrar a la derecha tienes varios mapas (en diferentes idiomas aunque no en español). Ya con ello, puedes recorrer más fácilmente.

En la calle en la que llega el tren es en donde esta todo, la calle principal peatonal. A veces vez unos pequeños “autos” que andan en la ciudad, para llevar cosas de un lado a otro, pero la verdad es que en general la gente camina por todos lados sin diferenciar vereda de calle.

Para recorrer la ciudad, puedes caminar a lo largo de toda esta calle y encontrarás casi todo (si no tienes que moverte solo a la paralela). Te recomiendo al menos conocer la catedral, el cementerio de la ciudad (esta a un costado de la catedral), el museo (esta ahí mismo también), y la pista de patinaje en hielo (si lo que quisieras es probar tu habilidad con ello). Por último, camina por la calle principal hacia arriba, a mano izquierda el rio y hacia los teleféricos, en donde están las casas más antiguas y reconocibles por que se sostienen de cuatro pilares muy delgados de piedra, con una casa de madera arriba. ¡Hacen que te cuestiones cómo es que logran construir estas casas! Además de ello, camina al puente que esta detrás a la catedral, allí tendrás una vista privilegiada a la montaña con la ciudad en la misma fotografía.

El lugar esta lleno de caminos para hacer treckking a distintos lados. Nosotros no hicimos ninguno, en parte por que no estábamos preparados para ello, ya que fuimos en una época de mucho frio. Pero si a ti te interesa, puedes encontrar más información aquí. Zermatt es una ciudad en que puedes hacer muchísimas cosas en contacto con la naturaleza, dependiendo para ello solo del dinero que quieras ocupar. Así, nosotros decidimos solo pagar por una atracción, y en mi opinión la más recomendable, si es que lo que quieres es hacer solo una cosa (es la visita al glaciar que describiré más abajo, el “Matterhorn glacier ride”).

Desde la misma ciudad puedes tomar teleféricos que te llevan a distintas canchas de esquí. Aunque los aficionados a este deporte disfrutarán muchísimo de esta ciudad, no es un lugar que solo tiene actividades para ellos. Hay varias opciones de cosas por hacer, pero todas son bien temprano, ya que al menos en el mes que nosotros estuvimos allí oscurecía a eso de las 16:30 y bajaba mucho la temperatura. A esa hora la ciudad entera se empieza a oscurecer, y las tiendas de souvenir comienzan a cerrar a eso de las 18:00.

El segundo día (sábado) que estuvimos allí, decidimos ir al Matterhorn glacier ride. Sale bastante dinero, unos 87 francos suizos por persona, pero si estás en este lugar y quieres subir a las montañas sin esquiar, vale completamente la pena. El viaje son unos 45 minutos aproximados arriba de teleféricos. El primero es un pequeño en que caben unas dos o cuatro personas, pero al final de este recorrido esta una estación en la que te tienes que cambiar a otro que es uno en que caben aproximadamente 15 personas, con asientos más cómodos e incluso si te gustan las alturas, podrías esperar el que es con suelo de vidrio y así mirar hacia abajo mientras vas subiendo. Cuando llegas a ese momento en que cambias de teleférico, puedes bajarte, en donde tiene una tienda con suvenirs y ropa, además de un restaurant. Nosotros fuimos en la mañana para volver a almorzar en la ciudad, pero entramos al restaurant para salir a la terraza que tienen. Allí hay un muy buen lugar para sacar fotos a las montañas. Aunque las vistas de todo el camino son maravillosas.

Hace más frio aquí arriba. A pesar de que los teleféricos son cerrados, considera la posibilidad de ocupar una primera capa, guantes, bufanda y gorro. Nosotros llevamos primera capa y arriba blue jeans, y aún así sentía un poco de frio cuando estábamos afuera para sacar fotos.

Cuando llegas a la última estación, en el Glaciar Paradise hay un restaurant, una entrada al glaciar y la salida para quienes quieren comenzar a esquiar desde allí. En el restaurante los precios son similares a los que encuentras en suiza en general por una comida de restaurant, y tienen una gran variedad. A modo de ejemplo recuerdo que en el menú, de al menos el fin de semana que estuvimos allí, un plato de nuggets con papas fritas costaba un 25 francos suizos. Nosotros fuimos, paseamos, pero ya que fuimos temprano, preferimos volver a la ciudad a almorzar y ahorrarnos un poco de dinero.

En esta última parada, la entrada al glaciar es imperdible. Entras al ascensor, bajas, y luego abre las puertas en un túnel hecho en medio de un glaciar, a 50 metros de la superficie de la montaña. Al entrar hay solo un pasillo, con un poco de música. Te recomiendo ir por este pasillo y cuando se abren dos caminos ir a la izquierda, ya que después al final de todo volverás por el camino de la derecha. Sigues, y empezarás a encontrar varias esculturas de hielo: dragones, águilas, entre otras figuras. Una que genera varias es un asiento de rey en que te puedes sacar fotografías. Además hay un pequeño tobogán que cruza en medio del glaciar. Para ello, tienes que ir al final del tobogán, hay un balde de madera con varios cojines rectangulares. Tomas uno, y vas al inicio del tobogán. Allí colocas la tira negra entre tus piernas y te tiras un poco hacia atrás para tomar más velocidad. Sin duda alguna fue muy divertido, aunque ten cuidado si andas con una cámara, ya que puedes chocar un poco a los lados con el durísimo hielo.

Luego de todo eso, nos acercamos al restaurante a tomar más fotografías, y tomamos el mismo camino de vuelta. Sin duda alguna, una experiencia que recomiendo.

En esta ciudad para comer, los precios son muy altos siempre, y lo más barato para almorzar sería por 20-25 francos suizos comprarse dos combos del Mc Donalds. La mejor opción creo, y que nosotros hicimos, fue arrendar un lugar con cocina, así podíamos ir a los supermercados, y por el mismo monto comprar desayuno y dos cenas. A veces es mejor pagar un poco más para obtener un lugar con cocina, y ahorraste las comidas en restaurantes. De hecho nos quedamos en un hermoso lugar que les dejo el link por si acaso les interesa. Calculábamos que nos podría haber salido 50-60 francos suizos comer para dos personas. Recuerden que es una ciudad pequeña, enfocada en el turismo (sobre todo de invierno y nieve) y que las opciones para cenar en la noche disminuyen ya que varias cierran temprano.

Un café al que recomiendo ir es el “Petit Royal Zermatt”, esta a unos minutos caminando del terminal de trenes (al que llegas el primer día) y es buenísimo. Nosotros por 22 francos suizos, pagábamos un café latte, una torta de chocolate suizo, una torta de zanahoria y un chocolate caliente con crema. Eran muy amables y en el segundo piso hay espacio para sentarse un momento. El primer piso es muy pequeño, pero lleno de comida para llevar (cómo chocolates, té, galletas). En general, cada vez que pagábamos no incluían la propina, por lo que solíamos pedirles que la agregaran al pagar con tarjeta, y era más fácil (no siempre andamos con efectivo). En algunos lugares nos paso (en Zermatt, en Berna y hasta en Zurich!) que no aceptaban tarjetas de crédito, por lo que mejor siempre andar con un poco de efectivo y/o preguntar antes de sentarse.